El bar que no podía cambiar

El bar que no podía cambiar

Después, hice mi primer panorama de La Flor de Barracas, este viejo bodegón, ahora café notable, ubicado en el cruce de las avenidas Suárez y Vieytez, en una zona periférica que se anuncia como futuro oasis inmobiliario porteño, pero que no abandona, a pesar de eso, su carácter de barrio proletario.

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Autor: Jimena

Antropóloga

Un comentario en “El bar que no podía cambiar”

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