Seres Urbanos | Sentarse y sentirse urbanos (reflexiones sobre los bancos en el espacio público)

Por José Antonio Blasco, Carlos Martínez-Arrarás y Carlos Lahoz

Nuestros espacios arquitectónicos requieren un amueblamiento para completar su funcionalidad. Mesas, sillas, armarios o lámparas dan un servicio imprescindible para nuestras múltiples actividades domésticas o laborales. También el espacio público requiere de un mobiliario (urbano, en este caso) que consta de elementos muy diversos para suplir nuestras necesidades en el mismo. Entre las numerosas piezas dispuestas en las ciudades se encuentran los bancos, que ofrecen la posibilidad de sentarse en ellos, para descansar, para esperar, para contemplar, para encontrarnos con los otros o para conversar, por ejemplo.

Pero esa específica y sencilla misión suscita intensos debates. La controversia tiene componentes muy variadas, destacando las consideraciones económicas (derivadas de su coste), sociales (en cuanto a su servicio al público general o a colectivos particulares) o identitarias (como contribuyentes a la imagen de la ciudad).

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Autor: Jimena

Antropóloga

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