Plataforma Arquitectura |El espacio público de Buenos Aires, bajo el lente de Horacio Coppola

Las prácticas sociales y las pequeñas historias que existieron en los espacios públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fueron rescatadas por Horacio Coppola, quién acudió a plasmar sus atmósferas y personajes través de su cámara. La propuesta fotográfica no solo evidencia un reflejo antiguo de Buenos Aires, sino cómo ha cambiado la ocupación del espacio público en la ciudad.

La variedad de atenciones que abordan el espacio público y su arquitectura invitan a reflexionar acerca de la antigua concepción de las áreas comunes a todos los habitantes de la ciudad, y a establecer una correspondencia con el espacio urbano que actualmente habitamos. La vereda, la calle, las cafeterías, los carteles y los medios de transporte, son algunos elementos que no dejan de demostrar la existencia de una relación entre ellos y la arquitectura del espacio público.

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Seres Urbanos | Gentrificaciones latinoamericanas

Gentrificaciones latinoamericanas

Por: Manuel Delgado | 04 de agosto de 2016

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Barrio de Getsemaní, Cartagena de Indias, Colombia. Foto de Frank_am_Main

No se hace sino hablar de gentrificación. He ahí uno de esos conceptos que están exigiendo un poco más de delicadeza a la hora de emplearlo, manoseado como está para etiquetar todas las dinámicas de rehabilitación o reforma de barrios o centros urbanos. No se trata de descartarlo como instrumento tanto descriptivo como analítico, pero convendría utilizarlo con un poco más de  prudencia. Sabemos que el término debió utilizarlo por primera vez Ruth Glass en su trabajo sobre la sustitución de población que estaban conociendo ciertos barrios de Londres en la década de los 60 y que consistía en que familias de clase media se instalaban en barrios hasta entonces depauperados del centro de la capital británica. Neil Smith ha seguido la pista de cómo este tipo de dinámicas se producen de manera esporádica en ciudades como Nueva York hasta generalizarse en la década de los 90 y acaban afectando a ciudades hoy de todo el planeta. Ahora bien, lo cierto es que este término ha acabado sirviendo como denominación de origen de procesos urbanísticos y sociales muy diferentes entre sí, tanto por sus circunstancias como por las lógicas que los animan.

El relevo de clase en el vecindario de un sector urbano es un fenómeno cada vez más frecuente, es cierto, pero puede estar conectado con  dimensiones económicas, político-institucionales o socio-culturales que son siempre particulares y que están pidiendo a gritos una tipificación bastante más matizada que la de gentrificación.  Por no hablar del papel que juegan promotores, comerciantes, vecinos, usuarios, industrias culturales… y que implican articulaciones que son también originales en cada proceso, articulaciones para cuya digresión sería bueno aplicar la sensibilidad con que autores como Pierre Bourdieu han atendido la importancia de los trenzados entre factores socioculturales, económicos, simbólicos, etc., sobre todo porque en definitiva las preferencias en materia residencial son variantes del papel del gusto como mecanismo de clasificación social, acaso el asunto central en el pensamiento del sociólogo francés.

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Página/12 :: m2 | Freno a la piqueta

Los lectores de m2 recuerdan el truco con el que el macrismo quiso dejar sin efecto el débil sistema de protección del patrimonio edificado en diciembre de 2013. Ese fin de año, el bloque oficialista se “olvidó” de poner la renovación del Régimen Especial que creaba un trámite especial para todo lo edificado hasta 1941, con lo que para Reyes los especuladores iban a recibir un regalito espectacular. La idea de Mauricio Macri era liberar a sus amigos de la industria concentrada hasta del pobrísimo CAAP, incapaz de proteger más que el diez por ciento de los casos que se le presentaran.

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M2 | Página12 |Sin cafés en el Parque Chacabuco

Los vecinos de la Asamblea Parque Chacabuco hicieron esta semana algo realmente poco frecuente: un comunicado para avisar que tuvieron “una gran alegría”. La rareza del anuncio es un síntoma de las relaciones del gobierno porteño con los vecinos, y en este caso aumenta más todavía porque el macrismo en funciones –lo de “larretismo” está por verse– se bajó de una postura y de un negocio. La Asamblea estaba alegre porque la Ciudad les comunicó que va a “dejar SIN efecto la licitación de la empresa que construiría otro bar dentro del Parque Chacabuco”.

Estos vecinos tienen todo el derecho de alegrarse porque desde mayo pasado, cuando se anunció el engendro de los bares en plazas y en particular el de su parque, comenzaron a organizar a los vecinos, difundir información y armar reuniones. Todos los domingos había un encuentro en el parque, todos los días se explicaba que hacer bares en los espacios verdes los mercantiliza y degrada, privatiza una parte de algo común y se basa en una supuesta necesidad que en realidad no existe. La Asamblea siguió el tema en todas las instancias del gobierno porteño, encontró apoyo en la Comisión de Espacio Público de la Legislatura y finalmente convenció a la subsecretaría de Uso del Espacio Público del Ministerio de Ambiente y Espacio Público de tumbar la licitación que había ganado una empresa con el curioso nombre de Bosquimano SA (bosquimano es el nombre apropiado y científico de los pigmeos).

Pero los vecinos hicieron una crítica de la ley 4950 que trasciende sus intereses directos, señalando que en una ciudad de 1,8 metro cuadrado de verde por habitante, cada centímetro es valioso y debe ser cuidado. Como la Organización Mundial de la Salud recomienda entre diez y quince metros por habitante de un espacio urbano, Buenos Aires debería agregar cinco bosques de Palermo para estar a tiro. Si se siguen cementando los senderos, si se sigue construyendo en los parques, si se sigue pasivamente sin comprar terrenos para crear plazas, jamás vamos siquiera a acercarnos a algo como esa meta deseable.

El mismo Parque Chacabuco es un excelente ejemplo de cómo se trató históricamente el espacio verde urbano en nuestra ciudad. El parque perdió doce hectáreas –doce manzanas, en números redondos– desde su creación en 1908 y fue arrasado en 1978 cuando los militares hicieron la autopista, con lo que le quedaron apenas ocho hectáreas. El parque actual está lleno de edificios, incluyendo un bar de 500 metros cuadrados que le pertenece al gobierno porteño, con lo que por cierto que no necesita otro. Con lo que felicitaciones a la Asamblea y a los miles de vecinos que apoyaron y firmaron.

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Publimetro | La arquitectura de Bogotá desde el libro fachadas bogotanas

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Lizet León era ilustradora por afición y ahora lo es por oficio. Por esa razón, se dedicó a pintar 120 fachadas en Bogotá, Soacha, Chía y La Calera.

 

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Parabuenosaires.com | El rescate arqueológico del centro clandestino Club Atlético de San Telmo

El edificio donde funcionó el Club Atlético tuvo la particularidad de quedar bajo la traza de la autopista 25 de Mayo, en la ciudad de Buenos Aires, por lo cual fue demolido a fines de la década del setenta. Esto hizo que muchos vestigios del horror quedaran soterrados y guardados como en un caja negra.

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