Prisma | La Boca (1953)


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Conoce como se vive la gentrificación en barrios de Argentina

En el porteño barrio de La Boca quedan huecos vacíos donde antes se erigían asentamientos de chapa y madera. Fueron calcinados por numerosos incendios que, según apuntan las asociaciones vecinales, forman parte de un plan urbanístico de la industria inmobiliaria para expulsar a la población más pobre.

“Desalojar al sujeto social no deseado”. Así define Lito Borello, coordinador nacional de la organización Los Pibes, lo que los sociólogos entienden por “gentrificación”: un proceso planificado de remodelación urbanística por el que la población más pobre de un barrio es desplazada por otra de un poder adquisitivo más alto.

Según Borello, el grupo constructor que se encargó de remodelar la zona de Puerto Madero comenzó desde la llegada del actual presidente argentino, Mauricio Macri, al Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, un proceso de reurbanización de La Boca, de tradición obrera y con gran parte de su población sumida en la miseria.

El líder de esta organización, gestada en el corazón del antiguo barrio portuario, explica que a los desalojos forzosos que en 2008 y 2009 sacaron a decenas de familias de sus “conventillos” -asentamientos precarios- se sumaron numerosos incendios que ennegrecieron el futuro de una gran parte de los vecinos.

“Nadie averigua cómo empiezan. Las familias quedan en la calle y a la intemperie. Es un secreto a voces que en el barrio los incendios han aparecido tan rápido como la apetencia del sector inmobiliario viniéndose a instalar en el barrio”, protesta Borello. Sólo en este enero, tres incendios han reducido a cenizas este tipo de viviendas, según datos de la asociación.

Los “conventillos” colorean las calles menos turísticas del barrio, bañados con la pintura sintética sobrante de los barcos que llegan al puerto de Buenos Aires. El derrumbe y los incendios de estas estructuras, de escasa estabilidad, han provocado el crecimiento de una pequeña villa a las afueras de la zona.

Cerca de allí, un imponente edificio blanco, de cuatro alturas, destaca por encima del resto de asentamientos. Se trata de un proyecto que nace de la Cooperativa de Vivienda, asociada a Los Pibes: hasta 33 amplios departamentos construidos con trabajo autogestionado para realojar a los vecinos desahuciados.

Después de siete años de lucha, la colaboración del arquitecto Jaime Sorín y un crédito que partió del programa de fondos que contempla la ley 341, redactada para proveer de liquidez a hogares en situación de emergencia habitacional, el sueño de una vivienda construida por la organización se hizo realidad el pasado marzo.

Aunque el presupuesto de la ley, que nació al calor de la protesta social, fue recortado con los años, la asociación pudo tener acceso a un crédito de interés muy bajo y con un plazo de devolución de 30 años. Muchos de los vecinos de La Boca se aferran a este texto para no quedarse en la calle.

Luciano Álvarez fue uno de los primeros en instalarse en una de las viviendas del edificio de la cooperativa, cuyo precio ronda los 1.500 pesos por mes (unos 107 dólares). Detalla que 22 de las 33 familias que viven en los nuevos apartamentos provienen de “conventillos” o de viviendas ocupadas del barrio.

El cambio de vida para ellos es inexplicable con palabras. Desde el balconcito de la casa de Luciano se puede ver en el horizonte el curso del río de la Plata. Es un paisaje troceado de contrastes: el agua, las grúas del puerto o las edificaciones de la villa miseria a unos cincuenta metros. “Dentro de las villas donde vivían muchos de ellos no existía el hábito de despertarse con la luz del sol, porque no llegaba a sus casas insertadas dentro de un galpón. El ver la luz del sol salir en el horizonte supuso un cambio hasta cultural para las familias”, relata.

Para Luciano, la vida anterior de sus ahora vecinos es una muestra más de las injusticias de los poderosos: “Nos acostumbran a vivir en formas casi inhumanas”. Frente a ello, propone la lucha asociada. “Con la cooperativa hemos demostrado que se puede construir en plena trama urbana con instalaciones de máxima calidad reduciendo un 40 % el coste

http://www.hispanopost.com/conoce-como-se-vive-la-gentrificacion-en-barrios-de-argentina

Neil Smith Tribute, tomorrow in Barcelona

multipliciudades

The Neil Smith tribute organized by Espais Crítics is approaching and I am thrilled to join the event tomorrow, as it will be a great opportunity not only to enjoy the interesting set of selected papers (full program here) and participate in a series of visits exploring the gentrification of Barcelona’s historic center, but also to meet some good old friends and catch up with the group’s research on the spatial challenges of the global crisis. I am going back to some of the keynote speakers’ contributions this weekend, especially by Eric Clark and Tom Slater whom I will interview at some point of the conference for the Espais Crítics project. Both Clark’s and Slater’s interventions on gentrification are inspiring —although very different in their personal approaches, eg see Clark’s pieces here and here, and Slater’s here and here— but the warm up for the event has…

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Conferencia “La Democratización del Espacio” – inicia Lunes 3 de Agosto (Quito)

Grupo de investigación de Derecho a la Ciudad

La Democratización del Espacio

Convención de Verano, CENEDET-IAEN, 3 al 8 de Agosto de 2015

Agenda final del evento disponible en:
http://convencioncenedet.iaen.edu.ec/

Inscripciones:
http://convencioncenedet.iaen.edu.ec/inscripci%C3%B3n.html
http://sigiaen2.iaen.edu.ec/modulos/inscripcion/Cursos.php

Copyright © CENEDET-IAEN

Dirección:
Av. Río Amazonas N37-271 y Villalengua, Quito Ecuador
Telf: (+593-2) 382-9900 ext 320 /

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La torre más alta, exclusiva y excluyente

Por Rodolfo Livingston * – ESPECIAL PARA ARQ

En Puerto Madero, la torre más alta de la Argentina, Alvear Tower, tendrá 235 metros de altura. Fue lanzada al mercado con folletos, video, showroom y páginas enteras de avisos en los diarios. Merece algunos comentarios.

Más que la torre en sí misma, lo que se vende en realidad son sus vistas principales: el Río de la Plata, los diques y la ciudad desde el aire. Pero el río ya estaba allí, y la ciudad es una construcción colectiva, como lo serán las cloacas, pavimentos y demás redes, que pagaremos todos. Los “emprendedores” pagaron 40 millones de dólares el terreno… pero si esos terrenos son de todos, ¿a quién le pagaron? ¿Qué cosa es la Corporación Puerto Madero?
La propiedad debiera tener una función social, (así lo establece el pacto de Costa Rica,) y no ser funcional para lo contrario, que es apoderarse de la producción social. La torre costará mil millones de dólares. El edificio es “exclusivo”. Excluye.

Los departamentos más baratos de la torre tienen unos 150 metros cuadrados y cuestan US$ 1.300.000. Sus características son las mismas que las de cualquier buen departamento de propiedad horizontal, no demasiado lujoso: dormitorio principal de 3,40, pasillos en zigzag, cocina de 3,14 metros de ancho. Por ese precio podría esperarse un dormitorio de 6 estrellas, o de 5 por lo menos. ¡Qué diferencia con los ricos de antes! (pensemos en el edificio del Círculo militar o el Palacio Duhau) Las escaleras de incendio parecen responder a las normas, aunque la experiencia obtenida en los cuatro incendios en torres altas ocurridos en el mundo en el 2007 sugieren la escalera excéntrica y no la interior. Los helicópteros no son aconsejables porque arrojan, con sus aspas, el humo y el aire caliente hacia abajo. Cuando pregunté por el tema en el showroom me contestaron que era “una cuestión técnica” que desconocían. Sin embargo –respondí– los autos se venden con 3, 4 o 5 air bags, y frenos con determinadas condiciones, porque la seguridad es importante. Bajar por la escalera desde el piso 49 no es para todos (aunque yo podría hacerlo y salvar, de paso, a la rubia del piso 38…) En los lujosos folletos, donde –por supuesto– predomina el idioma inglés (kids play room, teens play room, business center, spa de mascotas (¡!), etcétera, se aclara que las medidas de los ambientes son “aproximadas”, pero…¡la torre está en construcción!

En los departamentos “baratos” (los de más arriba tienen 500 m2 y cuestan 5 millones de dólares), el cuarto de servicio está pegado al cuarto de máquinas, lo cual es antirreglamentario. La mucama, que aunque no sea la dueña, también vivirá en la torre, quedará en penitencia, contra las máquinas…

Así como los críticos de cine y los espectadores opinan sobre las películas que se estrenan, nosotros, los arquitectos, ¿no deberíamos opinar sobre la torre más alta del país? Aquí va un primer comentario. Vamos, colegas y no colegas, ¡opinen!